El amor en los tiempos de la basura

Nos vienen a hablar del amor aquellos que jamás profesaron de una religión tal fanatismo, pútridos chantajistas del montaje y la falacia disfrazados como teloneros de un cupido enamorado. Son ellos mismos los que venden los sentimientos en un escaparate como si éstos tuviesen precio y pudiesen ser igual material de carroña para sus propósitos, siempre inútiles, de desfogar lo último que nos queda, la privacidad de nuestra alma. Hablamos de uno de los mayores despropósitos a los que nos veníamos vendiendo ya desde hace tiempo, desde que el Tomate y sus esbirros comenzaran a consolidarse como una filosofía de unión entre la gente media de este país del cotilleo y el juicio rápido, del chismorreo fácil y del rumor carente de argumentación. Hablamos de Mujeres y hombres y viceversa, ese show televisivo de a media tarde que ha conquistado, al parecer, a miles de hombres y mujeres, suponemos que sujetos sin orgullo ni voluntad alguna, y que hace el deleite de todos aquellos que nunca amaron, que nunca lloraron por la pérdida de un ser querido, que nunca se permitieron el lujo de tener un luto en condiciones. Payasos de la moral cotidiana que vienen ahora a hacernos creer que hasta el amor se puede poner en venta como las sardinas, enlatado. Uno se pregunta hasta qué punto se ha tenido que llegar para que se cometan tales crímenes contra la inteligencia emocional del colectivo, o contra la del propio individuo que se siente alertado ante estas depravadas ideas de directivos inmorales. La cadena de Telecinco nos gana a todos en inteligencia televisiva, nos ha embelesado con su coño de fresa y sus labios de carmín putero, y le rendimos pleitesía, pues somos hombres débiles.

Sin embargo, hay otras muchas manifestaciones del amor, del amor de verdad, del amor que muchos hemos sentido helándonos las venas, envenenándonos, maldiciéndonos como cabrones sin pudor, haciéndonos correr sin dirección alguna mientras llueve y hiela y truena, tropezando, volviendo a caer una y otra vez, y volviendo a levantarnos, siempre arriba, siempre abajo, pero amando incondicionalmente como ingenuos y estúpidos humanos que somos. Californication, la nueva serie que encarna con el papel de su vida David Duchovny, haciéndose pasar por un pobre escritor maldito que, en continuo enfrentamiento con la vida y sus morales, nos conquista como Dios manda, con sus fracasos, porque son fracasos verdaderos, porque se huele la derrota y se oye la llamada del corazón, la de los ojos que buscan una promesa aún cuando ya se han hecho todas las posibles, nos habla del amor desde su vertiente más peligrosa: la infidelidad y el cambio. Al contrario que el otro programa en el que todo son sonrisas y amor de embutido, aquí uno siente el mismo rechazo de la vida, la sinceridad de unas botas cansadas de pisar el fango. Es así como acabamos llegando al corazón de ese inolvidable personaje que resulta ser Hank Moody, herencia del yanki Bukowski. Un hombre que a pesar de sus carencias, de sus limitadas visiones en este asunto tan cuestionable y difícil de las emociones, ama. Y por eso se le perdona, porque uno llega a la redención más posible, a la última que nos hacemos cuando creemos. Depositar la fe en este individuo se convierte casi en un acto de amarre indirecto y naturaleza tirana. El último capítulo que servidor ha podido ver, In Utero, exactamente el décimo de esta segunda temporada, le ha servido para abrir los ojos más que nunca y admirar eso de lo que hablábamos: el amor en bragas y sin maquillaje en uno de los más emotivos episodios que se hayan visto en televisión desde hace mucho tiempo. Aquellos que hablaban al comienzo de una serie simplista, en donde sólo el sexo la salvaba de lo insustancial de su contenido, les remito al mismo. Si cupido no les ha dado entonces con su arco de mierda, vuelvan al primer programa del que hablábamos, y pongamos precio al kilo de celos y al cuarto de cariño.

 

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15 comentarios en “El amor en los tiempos de la basura”

  1. BRAVO! BRAVO! Y TRES VECES BRAVO!

  2. Perfecto simplemente increible:)

  3. Es que vaya dos cosas que estás comparando jeje, buenos ejemplos has escogido.

    La verdad es que, pese a la peculiaridad de la personalidad de Hank Moody, los sentimientos plasmados son más reales, intensos, palpables, cotidianos… que los que se profesan en dicho “programa” de Telecinco.

    La gente que haya dicho que en esa serie sólo hay folladas, es que no tiene ni dos dedos de frente, no sabe ver más allá de lo que captan sus ojos. Es una serie de amor, peculiar, diferente, pero eso no quita para que lo deje de ser. Supongo que el que critica a esta serie por esos motivos lo hace porque le han sorbido el cerebro mientras veía Hombres y Mujeres y Viceversa…

    En fin, la televisión aquí (y en muchos sitios también) es así, por eso Dios nos trajo Internet, para ver maravillas como Californication.

    Muy buen post, me ha encantado.

    Saludetes!

  4. Por cierto, tienes una sorpresilla tonta por mi blog.

  5. Buenas Darthz:

    Me ha gustado tu artículo, sinceramente telecinco es una de las cadenas mas horribles que existen en nuestro país, ya que llevan a la pobredumbre mental a todo pobre incauto que se atreva a ver uno de sus programas, puesto que quedará completamente inutilizado como persona.

    Sinceramente, es vomitivo que existan estos programas, pero aqui esta la cuestión ¿los vemos porque no hay nada mas para ver? ¿o lo vemos porque los demandamos? esa es la cuestión, si es que estamos aburridos o es que somos tontos. En cualquier caso, da pena. Porque con la cantidad de cadenas que existen y la multitud de programas, decantarse por esta telebasura deja mucho que desear de la salud mental de la sociedad española.

    La verdad que los dos programas que has expusto, no me gustan para nada, el primero por ser tan puramente simplista y zafio; y el segundo, por un poquito mas de lo mismo, reducir al sexo y a la infidelidad, es algo puramente morboso y que atrae a un público para nada inteligente (ni tampoco provocará que salgan de esa estupidez) que va a ver lo que quiere ver, lo que le dictan los bajos instintos.

    En definitiva, no estamos en épocas de tirar cohetes sobre la moral y ética de la sociedad española, esperemos que en un futuro esto cambie, por el bien de todos.

    Un saludo.

  6. [...] El amor en los tiempos de la basurawww.obliviamare.es/bitacora/?p=24 por darthz hace pocos segundos [...]

  7. Al margen de la escoria televisiva –esa y toda, ¡cuánta…!- a que te refieres al inicio de tu artículo, entraré a exponer, caóticamente, mi humilde y superflua opinión acerca de la citada serie (’Californication’):

    Me resultó entretenida la 1ª temporada, en general, que terminé de ver hará un par de meses. Debo matizar, sin embargo, que se me antojó algo artificioso el personaje de Hank, o acaso deba decir odioso: ese sufrimiento tan impostado, forzado, más propio de la tribu urbana de los Emo…; es guapo, se tira todo lo que se mueve, escribe cojonudamente (según el guión, porque habría que ver sus ‘obras de arte’): ¿quién puede creerse que sufre tanto? En cuanto a la relación del personaje con Bukowski, reitero que encuentro forzado el intento de proyectar a aquél en Hank: por lo poco que he leído sobre él, Bukowski era un animalaco, un depravado auténtico, con auténtico material acerca del cual escribir; el presunto escritor de la serie, en cambio, parece ‘querer’ tener experiencias intensas, ‘buscarlas’, en un ejercicio de fingimiento vital que Nietzsche calificaría de patético, si de un artista real se tratara. Además, según los guionistas, debe uno creerse que un escritor suele referirse a las cosas mediante perífrasis absurdas, intentando no llamarlas por el nombre que todo dios utiliza (”vamos a ingerir carbohidratos (…)”, o algo así, creo recordar que dijo para referirse al acto de comer hamburguesas). Perífrasis absurdas y, añado, mediocres. Por cierto, y volviendo a lo de la belleza exterior del personaje: alguien tan guapo -dicen ellas- y al que le va tan bien con las mujeres no puede escribir bien; es completamente improbable. Yo no me lo creo.

    No obstante todo lo aquí vertido, pienso que la serie forma parte del escaso material televisivo que merece la pena ver. Que ya es bastante.

    Un saludo

    P.D.: Si nadie te la ha recomendado todavía, lo haré yo (y, en caso contrario, sumo mi recomendación): con fervor desmedido y encarecimiento sin parangón te insto a que veas la 1ª temporada de Carnivàle (no pongo la mano en el fuego con la 2ª, pues aún debo esperar para poder verla).

  8. He visto Carnivàle entera. Me parece una puta maravilla. Escribí un artículo para ella que podrás leer en este enlace, pinchando aquí.

    No estoy de acuerdo con tu opinión sobre Hank, al igual que la de Emperador, o semejantes. Yo no veo superficialidad ni forzamiento por ninguna parte. Al revés, lo veo tan natural e inteligente que me lo creo.

    Y me parece absurdo eso que apunta de que el “buen escritor” no puede ser “bello”. Creo que la belleza no tiene nada que ver con la inteligencia.

    Yo soy guapo y escribo.

    Y ahora tírenme piedras.

    Quiero pensar que el mundo no está tan lleno de grupos y subgrupos absurdos, y que hay mucha gente rarucia por ahí suelta.

    Yo no dejaré jamás de recomendar Californication. Me parece que tiene un personaje con unos diálogos normalmente inteligentísimos, con una ironía perspicaz y un sentido del humor bastante guay. Al menos, a mí me lo parece. Respeto que a otra gente no le cause furor.

    Y hombre, el paralelismo con Bukowski no tiene por qué ser total, es sólo un aire, una inspiración, no está basado en Bukowski obviamente.

    Por cierto, bienvenido a este blog… Se agradecen lectores agudos como usted.

  9. Tal vez, en mi visión del asunto, se haya mezclado algo de envidia. Por una vez -o quizá haya alguna más-, he vertido opiniones con ligereza, pues afirmar que ser guapo (e irremediablemente ligón, que no es baladí) y buen escritor son atributos excluyentes no es sino desbarrar. Pensé en publicarlo de forma parecida en el blog que ya no tengo, por tocar los huevos, nada más. En lo demás, pienso aproximadamente así. Sea como fuere, qué duda cabe, guardo un escrupuloso respeto hacia tu opinión, Darthz, y la de todo cristo.

    Un saludo

    P.D.: Benito ha muerto, viva Importantista.

  10. Pues bienvenido desde el mundo de los muertos, comentarista (por lo que veo, ahora), e Importantista, sobre todo.

    Respeto hacia la madre de todo dios, siempre, sea opinión o sea carne.

    Un placer reencontrarle.

  11. Con lo que cuentas, me alegro de no ver la televisión.

  12. Vaya, hay que registrarse… Permíteme exponer aquí las breves líneas que tenía en mente escribir sobre ‘Carnivàle’, Darthz. Un comentario, en el más estricto sentido de la palabra:

    Magnífica reseña, no dejas nada en el tintero. Bueno, casi: no has alabado lo suficiente otra puta maravilla de la serie, que es su música. Sobriedad no exenta de épica, introspección, tristeza… recreadas por una gran variedad de instrumentos, amén del coro, todos de timbres embriagadores. Es escuchar esa banda sonora embeberse en la esencia misma de la serie, revivir algunos de sus más mágicos momentos. Quede aquí, pues, otra recomendación.

    Y relacionando lo inconexo: cuánto me gustaría escuchar, de labios de Hank, la mitad de belleza que profiere, verbigracia, el padre Justin; estremecedora aun en su malignidad. Toda la serie (la 2ª temporada, confiando en tus palabras, no deberá de ser nunca menos que la 1ª), en suma, se me antoja el extracto de una obra que, en papel, habría de convertirse en clásico universal.

    Un saludo

  13. Me suscribo.

  14. Bueno, voy a ser breve porque tendría que irme yendo, que estoy muerta de cansancio, pero como ayer te prometí que me pasaría y no lo hice lo compenso ahora.
    Este es el último post que me he leído de momento pero tengo que decirte que me está gustando mucho, por tu forma de escribir, directa y clara.
    Además, tienes más razón que un santo. Nunca he visto Californication (leyendo tu blog me estoy dando cuenta de que soy una gran inculta televisiva), pero en lo que se refiere al primer programa y similares no podría estar más de acuerdo. Además de tener que aguantar ir cambiando de canal y encontrarme en cada uno con la misma mierda (con perdón… o sin) tengo que escuchar cada día por la mañana a mis compañeras hablando emocionadas sobre el último programa de este tipo. A mí sólo me hace perder fe en la humanidad, porque si abundan será porque la gente se los mira… y muy bueno no puede ser…

    Pues eso.
    Buenas noches!

    PD: Seguiré leyendo.

  15. Vaaaya, no esperaba encontrar algún comentario tuyo, sinceramente, aunque me lo hubieras comentado. Supongo que eres de esas que cumplen, cómo molas. Yo creía que ya no existía gente así. Y no, no eres tan inculta. Todos lo somos. Sabemos de algunas cosas pero ignoramos otras muchas, no podemos haberlo leído ni visto todo. C’est la vie. Me alegra si mis recomendaciones te sirven de algo, y darme cuenta de que más de uno, hablando del artículo ya, piensa más o menos como yo.

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