The Wire, donde no moran los dioses

Podría extenderme horas para hablar de esta serie televisiva pero me gustaría concederme hoy el gusto de decir las cosas, si se puede, muy brevemente. Comencé a verla alentado por comentarios de algunos amigos, por la multitud de buenas críticas que habían llegado a mis oídos desde hacía algunos años. Recientemente acabé con la quinta y última temporada de The Wire y puedo agradecer. Puedo además lamentarme porque la voy a echar demasiado en falta. Los personajes de Baltimore se hacen tan grata compañía, a pesar de sus a veces oscuras influencias, que prácticamente pasean con nosotros como si fueran de la familia. La antiheroicidad de Mcnulty, el carisma de Lester, la testarudez de Omar, la frialdad de Stringer… y un sinfín de virtudes más que podría destacar sin ningún tipo de pudor; la humanidad de todos ellos, sus errores, sus complejos, sus dudas, sus miedos, sus muertes, sus matanzas; todo se acumula en una vorágine de singular maestría. En Baltimore todo es posible porque la vida al final es como nos la cuentan, sin forma alguna de reparo, sin concesiones, sin maquillaje. La verosimilitud no es un efecto aquí, es un pilar. Esto es precisamente lo que distingue a The Wire de la otra multitud de series policíacas-detectivescas que inundan le petit écran, donde todo sucede con la perfección de un cuento increíble. Aquí la ficción no sólo es real sino que de esa triste realidad se saca belleza, se hace poesía del momento y de lo humano. Uno sospecha que los dioses abandonaron por siempre Baltimore cuando comienza a comprender su microcosmo; uno lo aprecia y también sabe que precisamente allí donde no moran los eternos, las calles son barridas por los héroes de la calle, donde la muerte y la vida se baten en un hilo muy difuso, donde las cosas suceden como ocurren en nuestro mundo: sin ningún tipo de grandeza. Es posible que los guionistas lo tuviesen todo planeado, por eso hablo de circularidad y conexión mágica, de historias y sagas, intrigas judiciales, corrupciones políticas, de la vena del poder y del riesgo, de la droga, del amor, del sexo y de la locura. Aunque lo siguiente vaya a sonar extraño, diría que no es difícil encontrar magia entre tanta basura. Aquí todo es oscuro, aquí las balas entran al igual que salen por la pantalla y le impactan en el corazón. En este espectáculo que resulta ante nuestros ojos maravilla, no podemos parar de pensar en qué osada mente cabría el pensamiento de obviar este regalo. The Wire es perfecta en su imperfección.

 

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7 comentarios en “The Wire, donde no moran los dioses”

  1. Suena de maravilla; veré si me la bajo aunque ando falta de tiempo ultimamente.

    Un saludito, joven.

  2. Por esa proliferación desmesurada que existe de series policiacas —y por lo extremadamente manido de su temática— es por lo que soy bastante reticente a siquiera curiosear en ese género de series —acaso lo haga con alguna película—. No obstante, quizá eche un vistazo a ésta que refieres con entusiasmo, pues sois ya multitud quienes la han halagado con igual o aun mayor fervor.

    Dicho lo cual, aprovecho para hacer lo propio y sumarme a esa otra —presumible— multitud que te habrá recomendado otra serie titulada ‘True blood’. De entre lo poco que tiene que ver con su “hermana mayor” (’A dos metros bajo tierra’), se encuentra la habilidad de su creador para pegarle a uno el culo al asiento mientras dura cada capítulo —si bien el primero fue el que menos me gustó, sinceramente—, así como la de hacer que uno eche de menos a los personajes en cuanto aparecen los títulos de crédito. He visto la primera temporada dos veces… Ahí queda eso.

    Un saludo

  3. Historias y sagas, intrigas judiciales, corrupciones políticas, de la vena del poder y del riesgo, de la droga, del amor, del sexo y de la locura. Aunque lo siguiente vaya a sonar extraño, diría que no es difícil encontrar magia entre tanta basura.

    Extraordinaria combinación.

    Atte.
    Kurtosis.

  4. Si termino las series q tengo x ai acumuladas, me la bajo ;) suena bien ^^

  5. Genial que la hayas disfrutado y que te haya maravillado. sobra decirte que es la serie que más me ha impactado desde Los Soprano y no hay día que no piense en revisionarla. Algún día lo haré y es que Baltimore y sus personajes se lo merecen por méritos propios.

  6. Pues se, Molti, tú fuiste uno de los impulsores a verla, me da. Porque siempre habláis tan bien de ella… Ahora ya puedo hacerlo yo, también. No es para menos. Merci.

  7. Importantista: tuve la suerte de ver True Blood hace unos meses y no me decepcionó. Me tragué la primera temporadica en poco tiempo. Me gustó, sobre todo al final. Me pareció original y, además, sabía que Allan Ball no podría decepcionarme. Veremos a ver cuando renueven cómo la siguen llevando.

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