Portugal: paraísos indemostrables

Portimao – Praia da Rocha
Hotel Júpiter
03/08/09
1
Un delirio cerrado en la boca de un planeta desconocido todavía, ausente, deshabitado. Se anhela lo que no existe. Buscándose en el espacio un tiempo perdido.
2
Suena la música de medianoche. En la piscina del hotel se refleja la ausencia de los cuerpos que bailan o disfrutan de la brisa en las terrazas y el bar. Praia da Rocha es hermosa en su concesión de casualidades para los turistas, para los perdidos y los encontrados, en su infinita formación de tiendas, bares, tiendas, bares, puestos casuales, regalos, mariposas azules de la noche que se me indican.
El rumor de la playa, el sol por la derecha, el viento, los millones tumbados sobre la arena, el domingo… y luego por la noche la fiesta y el goce, los cuerpos más desinhibidos, el roce, el frío, la música, la muchedumbre incansable que anda y anda y anda por las abiertas calles, aunque abarrotadas, del paseo de Praia da Rocha, la playa de las rocas delirantes.
La música sigue sonando, el mismo ritmo tranquilo y pegajoso, la misma voz que no se oye repitiéndose, aunque lo haga ahora y luego otra vez.
3
Como una boca de fuego al despertar de los gigantes.
4
Hemos visitado Sagres, una ciudad de viento de dioses, donde el cabo San Vicente asusta y engatusa con sus afilados acantilados, donde en las playas la arena vuela y las dunas se forman al eco de las olas. El agua es edeníaca, paraíso indemostrable con palabras.
04/08/09
5
Una mirada al vacío inerte cuando no estás. Respiro el silencio de los acantilados que respiran los silencios que olvidamos. Las camareras de Portugal sonríen como si fueran dueñas de la noche: lo son y lo saben; la chica del bar Soul Classic sonríe con sus tetas desesperadas. Es rubia y habla inglés. C’est tout.
6
El baile de las letras acaba de comenzar.
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.
Indígena de tus ojos a la salida del comienzo. Un punto no cierra nada. En realidad todo comienza tras su aparición, lo anterior no es más que un triste preámbulo.
7
A la desfigurada y a la irresistible le mando mis órdenes lejanas, como un pacto de absurdas deidades he visto derretirse el tiempo hoy. Los caracoles avanzan más rápido.
05/08/09
8
Alguien que soy yo mismo, pero otro yo ya separado de mí, de mi yo presente, se ha perdido hoy en el paraíso de Praia da Odeceixe. Dicen que vaga por ahí desde entonces.
A la noche le he comprado un cuadro a Ramiro el argentino, un tipo muy amable que hacía su arte, técnica orográfica con origen –según contó– en México, en medio del paseo de Praia da Rocha, ante los ojos expectantes de centenares de turistas.
Eso es impresionista. Eso es carpe diem.
El cuadro llama al fuego y me devuelve a la locura de las llamas.
06/08/09
9
El viaje se agota.
Anoche estuvimos en Marina da Vilamoura, un puerto deportivo de lujo donde atracan cientos de yates poco modestos y en el que miles de personas recorren sus calles, tiendas y bares. Demasiadas luces para un mundo sin color.
De vuelta en el coche pensaba: «las guitarras también hacen el amor».
Me gustaría inventar un tiempo donde no hubiera sitio para los segundos.
Obrigado…




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