Déjame entrar contra Luna nueva

Låt den rätte komma in consigue acercar el verdadero mito del vampiro original a la pantalla en una brutal y sin concesiones cinta de terror melancólico que grita por ser amado. El mismo que recoge Murnau o Polidori. Cansado de sumergirme en fenómenos actuales como la saga de Twilight que para nada sirven, paja mental y absurda que todas esas adolescentes subidas de hormonas olvidarán algún día, de repente una noche de insomnio enciendo la pantalla y me dispongo a ver algo incierto. La misma incertidumbre me hace insultar y escupir sobre lo que veo en un principio: película pesada, aburrida, ¡no me está contando ninguna puta historia! Pero te callas y mantienes viva la esperanza; es entonces cuando la película comienza a ganarse sus enteros, sus palmaditas en la espalda, sus aplausos merecidos. Uno se estremece en la butaca o en la cama, la música canta y baila para nosotros y el espectáculo de esos dos niños sumidos en la tragedia shakesperiana del amor que no puede ser comprendido comienza a fabricar su especial tela de araña. Te conviertes en insecto y caes con facilidad en su truco de magia, te embruja el maquillaje de la niña vampiro cual hannya del teatro kabuki se prestara a tus ojos; te asombras de las escenas que el largometraje te va dejando como pequeñas recompensas en su largo y lento transcurrir, escenas que no pueden ser más que vistas con los ojos como platos y la boca de dos metros.
De repente eres consciente de que te ha atrapado, de que esas cámaras que sólo te hacen intuir lo que está ocurriendo te tienen en vilo al igual que la sangre mantiene alerta al chupasangres. “La vida es la huida. Quedarse es morir”, es el mensaje que lanza su querida Eli, el mismo que nos lleva a aceptar el final de la película, a comprender que esa historia no podría estar trazada por ningún otro distintivo que por el de la sangre, columna vertebral de un amor entre vísceras y cadáveres. La escena del final de la acción en la película ha pasado a ser sencillamente una de esas que no podré olvidar, una de esas por las que ya decido dar las gracias a su autor, Tomas Alfredson, y al cine sueco, que aunque pudiera parecer al principio como una patada a cámara lenta en el estómago, termina por transformarse en un odisíaco vuelo de vampiros con una historia de base tan fascinante y deslumbrante como es el amor adolescente, pero sin ñoñería de guardería ni ridículas bofetadas al aire, sin pagafantas hombres-lobo ni chupasangres vegetarianos con maquillaje; una historia de verdad, de corte realista al tiempo que fantástico, donde el mito antiguo y básico del vampiro puede cobrar por fin vida con coherencia y entereza sin sentirse minimizado ante la estupidez humana de simular el “reversionarlo” cuando lo que de verdad se está haciendo es destruirlo y poner brillo donde siempre hubo oscuridad. Déjame entrar es un susurro en la espalda o, mejor dicho, un terrible escalofrío tanto de miedo como pasión. Es seria, elegante, inteligente, y sus casi dos horas de metraje son aguantadas por la sola actuación de dos malditos niños. Ahora digan algo, o no, mejor no digan nada. Yo tampoco diré más. Sólo véanla.




Parece que tras ver Luna Nueva algo oscuro corroía tu mente, era tu jodida consciente gritando de dolor e incitándote a redimirte de tus pecados, por eso has visto esta película, amigo.
Me ha hecho gracia el comentario que has hecho sobre las adolescentes que ahora tanto “lo flipan” con Crepúsculo, dentro de un tiempo no se acordarán de nada.
Habrá que verla.
¡Saludos!
A mí esta pelicula me fascino (Y la vi en un Festival de cine en Belgica, donde 300 personas comentaban a vivia voz cada escena) aun así me encanto!
Voy a copiar la url en mi Facebook, porque seguro que con tus palabras, convenceras a alguno de mis amigos para que la vea!
Preciosa entrada! Preciosa Pelicula
Un saludo!
Yo la vi hace un tiempo y me encantó, nada que ver con los vampiritos de la Meyer. Esta era una historia dolorosa y fascinante. La escena de los pastelitos no se me olvida. Esta no se carga el mito, esta pelicula lo mantiene. Y nos hace creer de nuevo en los seres que no pueden ser rozados por el sol.
Buena crítica Darthz.
Sobre ‘Luna nueva’ leí hace poco una frase que resume el concepto —de ésta en particular y de la saga ‘Crepúsculo’ en general— de forma muy elocuente (mejorando lo presente): «[...] el film inyecta generosas dosis de épica emocional a eso que solo quien lo ha dejado atrás puede descalificar con el condescendiente término de “edad del pavo”». Pues eso.
Sí, ‘Déjame entrar’ es, sobre todo al comienzo, tremendamente lenta. Pero uno ve como paulatinamente se va «abriendo el plano», y termina cautivado por lo que se le muestra: un conjunto extraordinario. En cualquier caso, dado que —según he podido saber— tendrá una versión yanqui, presumo que le será conferida al producto algo más de agilidad. Aunque ya veremos si no resulta a su vez algo deslavazado.
Un saludo.
Ni una palabra más, una película que como tú dices nos tienen en vilo con dos niños cretinos, pero qué niños! No me gustaría tenerlos cerca, especialmente a Eli. Me sumo a tu recomendación. Saludos desde La Condena de Sísifo