El hijo del ogro, un delicioso cuento macabro

Le Fils de l’Ogre nos transporta a esa época oscura y violenta que fue la Edad Media, y lo hace con una historia llena de tópicos elementales en tal escenario. La línea argumental está basada en el recorrido de un antihéroe, Benoit, que, como el lazarillo de Tormes, habrá de ir conociendo lentamente la desdicha a la que se ve abocado su destino, un destino plagado de errores en el que la realidad se volverá una verdadera tragedia griega, un súmmum de fatales acontecimientos que conducirán al pequeño de Benoit a convertirse en un despiadado asesino sin límites, ignorante todavía del monstruo que habita en su interior y del verdadero poder oscuro que se apoderó de su alma hasta pudrirla y decapitarla con el tiempo, la ira procreada por un leve matiz inconsciente que culminará con el fin de esta trágica historia.
Grégory Mardon sabe conducir perfectamente el hilo de una trama sencilla pero inteligente, donde abundan los clichés pero precisamente estos valen para lo que los mismos sirven: sumergirnos en aquellas belicosas historias medievales de aventuras, guerreros sedientos de sangre y mujeres, ahorcados y verdugos, historias donde la oscuridad se presenta tanto desde el plano interno como desde el externo, tanto en el dibujo y en el trazado, en las muecas de personajes traumatizados que a veces responden a la pintura de The scream, como a la terrible estela que produce el efecto de leer esta apasionante y cruel historia de tópicos bien montados, aventura y horrores humanos. Un despiadado cuento que se resuelve en una estructura clásica: inicio, nudo y desenlace, tres capítulos que se digieren rápidamente pero que, estoy seguro, no le dejarán indiferente.




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