Se llama amor, l’amour, love…

Llevo muchos años pensando sobre eso que algunos se atreven a llamar «amor», como cuando decimos «dios» o «yo», que no son más que conceptos, palabras que arbitrariamente asumimos a realidades para nosotros incognoscibles. Wittgenstein dice que no podemos conocer lo inexpresable: «Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo», y creo [...]